Guía · Gratuito

Cómo plantear un piloto de IA en un organismo

Un guion de seis pasos para acotar un piloto de inteligencia artificial en la Administración, con los criterios que conviene cerrar antes de empezar nada.

Un piloto sirve para decidir con datos si merece la pena seguir. Si no puede concluir que no, no es un piloto.

1. Elegir el procedimiento

Que se repita lo suficiente como para que ahorrar tiempo se note. Que tenga un responsable identificable. Y que a alguien del equipo le resulte pesado hacerlo a mano: esa persona será quien lo defienda por dentro.

Descarta los procedimientos que estén a punto de cambiar por normativa.

2. Medir el punto de partida

Antes de tocar nada: cuántos expedientes al mes, cuánto tiempo por expediente, cuántas devoluciones por errores. Sin esta foto, cualquier mejora posterior será una impresión.

3. Definir qué sería un éxito

Por escrito y con números. «Reducir a la mitad el tiempo de preparación del borrador» es un criterio. «Mejorar la eficiencia» no lo es.

Define también qué sería un fracaso. Esa es la parte que se olvida.

4. Acotar el alcance técnico

Qué sistemas toca y cuáles no. Qué datos entran. Qué se integra y qué se queda fuera de esta fase. Cuanto más corto sea este apartado, mejor pinta el piloto.

5. Cerrar la supervisión

Quién revisa, en qué momento y con qué información delante. Qué queda registrado. Cómo se revierte una acción.

La IA propone; la responsabilidad no se mueve de donde está.

6. Fijar la fecha de decisión

Un piloto sin fecha de conclusión se convierte en un servicio permanente sin que nadie lo haya decidido. Ponle día, y en ese día se toma una de tres decisiones: ampliar, ajustar y repetir, o parar.

Si queréis darle una vuelta juntos

Este recurso es gratuito y no pide nada a cambio. Si después de leerlo quieres una conversación, esa también empieza por entender el caso.